Experiencias de uso
Empecé con el bálsamo reparador para las manos agrietadas del taller y a las dos semanas noté que la piel dejó de pelarse. Ahora lo uso todas las noches y también en los codos.
La crema facial con caléndula me la recomendaron para la rosácea. No hace milagros, pero bajó la irritación y ya no siento tirantez después de lavarme la cara. Eso ya es mucho.
Hice el taller de jabones saponificados en frío y me llevé una base para seguir probando en casa. El proceso es más simple de lo que parece y el resultado no tiene comparación con los jabones de góndola.
Uso el aceite de masaje con romero después de entrenar. Se absorbe rápido, no deja sensación grasosa y el aroma dura bastante. Pedí la recarga en envase retornable y listo.
El tónico de hamamelis me ayudó a equilibrar la zona T sin resecar el resto del rostro. Lo aplico con un algodón reutilizable y rinde un montón. La guía de seguridad tópica que mandan por mail es muy clara.
Para que cada formulación se entienda sin ambigüedades, dejamos por escrito cómo trabajamos: qué garantiza cada lote, qué no prometemos y bajo qué condiciones se realizan los talleres y las asesorías.