Algunas aclaraciones que conviene tener presentes antes de elegir una fórmula, reservar un taller o interpretar las guías que publicamos. Son definiciones simples que evitan malentendidos y ayudan a que cada uso sea seguro y efectivo.
Que su base son extractos vegetales, aceites prensados en frío, mantecas orgánicas y principios activos de origen natural. No usamos siliconas, parabenos ni fragancias sintéticas. Eso no implica que todos los ingredientes sean silvestres: algunos provienen de cultivos regionales certificados y otros de proveedores con trazabilidad documentada.
La mayoría de nuestras formulaciones están pensadas para pieles sensibles, pero cada organismo reacciona distinto. Antes del primer uso completo, recomendamos aplicar una pequeña cantidad en la cara interna del antebrazo y esperar 24 horas. Si aparece enrojecimiento o picazón, suspendé el uso y consultá con un profesional de la salud.
El aceite vegetal se obtiene de semillas, frutos o nueces y actúa como emoliente, nutritivo y vehículo. El aceite esencial es un concentrado aromático extraído de flores, hojas o cortezas, y se usa en dosis muy pequeñas. En nuestros productos los aceites esenciales aparecen siempre diluidos y en porcentajes seguros para uso tópico.
Sí, la glicerina se genera de forma natural durante la saponificación y la conservamos al no someter el jabón a altas temperaturas ni a procesos de refinado. Eso hace que el jabón sea más suave y humectante que los industriales, aunque también requiere un curado de al menos cuatro semanas antes de estar listo para la venta.
Cada lote se registra con su fecha de elaboración, los ingredientes exactos y las condiciones de almacenamiento. Hacemos controles de pH, estabilidad y conservación, y documentamos la trazabilidad de cada materia prima. Los talleres y guías incluyen advertencias sobre contraindicaciones y formas correctas de aplicación.
Una parte teórica breve sobre propiedades de las plantas y seguridad de uso, y una parte práctica donde cada participante elabora su propia crema o bálsamo. Los materiales, los envases y las fichas técnicas están incluidos. No se requiere experiencia previa, pero sí confirmar turno con anticipación porque los cupos son limitados.
Una mirada a los procesos que estamos diseñando para acercar la fitocosmética a más personas, con trazabilidad y criterio botánico.
Testimonios de quienes ya incorporaron la fitocosmética a su rutina
Cada formulación sale del laboratorio con un propósito claro: calmar, reparar o equilibrar. Estas son las experiencias de personas que usan nuestros productos a diario y cuentan qué cambió en su piel.
Usé la crema facial durante seis semanas y la descamación que tenía en los pómulos desapareció por completo. Antes probaba productos de farmacia que me dejaban la piel tirante. Esta fórmula se absorbe rápido y no deja sensación grasa, algo que agradezco porque trabajo al aire libre y necesito protección sin brillo.
Trabajo en una huerta comunitaria y mis manos pasan horas en contacto con tierra y agua fría. El bálsamo de manteca de karité y aceite de caléndula fue lo único que cerró las grietas de los dedos en menos de dos semanas. Lo aplico de noche y a la mañana la piel está flexible, sin esa sensación de ardor al mover las manos.
Tenía la piel mixta y los poros dilatados en la zona de la nariz. Empecé a usar el tónico después de la limpieza y noté que la piel se mantiene equilibrada durante todo el día. No me genera brotes ni irritación, y el aroma a lavanda me ayuda a cerrar la rutina de la noche con otra calma.
Lo uso después de las sesiones de yoga para relajar la musculatura de la espalda. El aceite tiene una textura liviana que no mancha la ropa y el blend de romero y menta se siente fresco sin ser agresivo. Además, me gusta saber que cada lote se elabora con aceites prensados en frío y sin fragancias sintéticas.
Mi piel es sensible y la mayoría de los jabones comerciales me dejaban rojeces. Este jabón, en cambio, limpia sin resecar y la espuma es cremosa pero suave. Después de tres semanas de uso, la piel del cuerpo está más uniforme y ya no siento picazón después de la ducha.
Cada pedido que llega al laboratorio sigue un recorrido pensado para que la formulación responda a tu piel, a tus hábitos y a lo que tenés disponible en casa. No hacemos productos en serie: ajustamos la base, la concentración y el aroma según el uso que le vas a dar.
Contanos qué necesitás: tipo de piel, zona del cuerpo, frecuencia de uso y si hay alguna planta que ya te haya dado resultado. Con eso definimos si el producto es para vos o si conviene una consulta previa.
Elegimos los aceites, mantecas y extractos según la estación y la materia prima disponible. Te avisamos si un ingrediente no está en temporada y proponemos una alternativa con perfil similar.
Preparamos una muestra en pequeño lote con la fórmula propuesta. Probamos textura, aroma y estabilidad durante unos días antes de pasar a la producción completa.
Con la muestra aprobada, elaboramos el lote final: pesaje, saponificación o emulsión, envasado y etiquetado con fecha de elaboración y número de lote.
Te entregamos el producto con una ficha de uso: cómo aplicarlo, cuánto dura y con qué otros productos de tu rutina combina mejor. Si algo no te convence, lo ajustamos en el próximo lote.
¿Querés aprender a hacer tus propias preparaciones? Sumate a los talleres presenciales de cosmética natural y llevate las bases para formular en casa. Consultá fechas y cupos.